Powered By Blogger

viernes, 16 de noviembre de 2012

Sin miedo a perder.


Voy a hacer lo que vine a hacer aquí. Y no pienso esperar ni un minuto más. Nunca sabemos lo cerca que puede estar el final, hasta que nos damos de bruces contra él.  Esta historia está aquí. O tal vez esté escrita en cada corazón roto.  Es una historia de superaciones, no de tristezas. Es la historia de cada uno de nosotros y de nuestra lucha diaria. Y trata sobre cómo logramos sobreponernos a las desilusiones.

Siempre he tenido miedo. Miedo a no ser lo suficientemente fuerte para luchar por aquello en lo que creo. Miedo a  no ser capaz de levantarme después de una tragedia. Pero llega un momento en el que te das cuenta de que el miedo desaparece porque de hecho, nunca estuvo presente. Pero tenías que enfrentarlo para darte cuenta de que no era real y de que siempre has tenido la fuerza suficiente para hacerle frente.

Digamos que en un determinado momento de mi vida, perdí toda esa fuerza.  Había luchado por todo lo que creía justo y había superado diversas barreras. Pero  en ese momento, tenía la sensación de estar ante la peor crisis. Y cuando uno está ante una crisis piensa que ya se han agotado todas las posibilidades, que ya no quedan esperanzas, que ya no puede llegar a sufrir más de lo que ha sufrido, pero siguen viniendo obstáculos, sigue habiendo oscuridad en su camino. Hasta que una luz, lo ilumina todo. Y entonces, solo entonces, estamos preparados para luchar hasta el final por aquello que realmente deseamos.

A medida que escribo, me doy cuenta de que solo necesito una cosa para que cada palabra surja de mi interior y lo inunde todo a su paso. Necesito seguir escuchando la canción que tú me enseñaste. Porque sé, que en cierta forma, nos conecta. Aunque no seamos conscientes de ello. Y me permite entenderte aunque nunca pueda escucharte.  Porque estoy segura de que tu historia, también es una historia de lucha. Y pese a no conocer los detalles, se que tú también perdiste muchas veces la esperanza durante el camino.

Tal vez nunca nos veamos cara a cara, tal vez nuestros caminos no se unan nunca en un futuro. Pero todo esto me ha permitido valorar la importancia, de los encuentros fugaces. De los momentos que nos dejan sin aliento. Y ser consciente de la trascendencia que tienen algunas personas para marcar y cambiar la vida de otras. 

No me apena que no vayamos a encontrarnos porque tal vez sea mejor para ambos.  Ya que, me siento, como el cantante que toca por primera vez su canción en un concierto lleno de gente. Y que tiene la gran ilusión de ser escuchado y de que cada una de las personas, sientan con la misma intensidad, lo que él está sintiendo mientras que la música sale desde su interior.  Y me conformo con que algún día esto mismo que intento plasmar llegue a ti, de la manera que sea.  Y que lo sientas al igual que yo, aunque no te lo trasmita yo directamente.
Todo lo que quiero hacerte saber es que tú has sido mi luz.  Me has devuelto la ilusión y el entusiasmo por medio de la risa y el buen humor. Me has enseñado que se pude superar cualquier situación añadiéndole un toque de humor al asunto. Te has convertido en un héroe para mí. Eres mi héroe de los Golden Grahams.  Y por eso eres especial. Porque eres simplemente tú.  Y estoy segura…. estoy segura de que cada persona en el mundo es muy especial para otra, aunque nunca llegue a saberlo.  Y quiero que recuerdes que allí donde yo esté, siempre habrá una parte de ti. Porque las personas somos grandes puzles formados por millones de piezas de todos aquellos que han ido pasando por nuestras vidas.

Recuerdo que una vez, oí esto en una película: “Espero, seas quien seas, que escapes de este lugar. Espero que el mundo cambie y que las cosas mejoren.  Pero lo que espero por encima de todo es que entiendas lo que quiero decir cuando te digo que aunque no te conozca, y aunque puede que nunca llegue a verte, a reírme contigo, a llorar contigo o a besarte, te quiero. Con toda mi alma, te quiero. “Y creo que expresa todo lo que quiero compartir contigo.

Y eso es todo lo que tengo para decirte, con todo mi corazón. Espero que luches y nunca te des por vencido. Ya que en alguna parte, en algún lugar del mundo estaré deseándote suerte.